El costo por viaje se estima, no se mide
Combustible sí se anota. Peajes, viáticos, el desgaste del vehículo y la parte del sueldo que le corresponde a ese viaje, casi nunca. Sin eso, el precio que se cotiza es una corazonada.
El costo de un despacho no es el combustible. Son peajes, viáticos, mantenimiento y el sueldo del conductor, y casi nadie los junta en el mismo sitio.
Cuando el costo de un viaje se estima por encima, las rutas malas se esconden detrás de las buenas y el promedio tranquiliza a todo el mundo.
Combustible sí se anota. Peajes, viáticos, el desgaste del vehículo y la parte del sueldo que le corresponde a ese viaje, casi nunca. Sin eso, el precio que se cotiza es una corazonada.
En cordillera la diferencia entre la distancia en línea recta y la real llega a la mitad del recorrido. Quien presupueste con la primera pierde plata en cada viaje, y la pierde siempre en el mismo sentido.
Un mes después el cliente dice que faltó bulto y nadie tiene con qué responder. Una foto y una firma tomadas en el momento cierran ese tema antes de que empiece.
Se despacha, se entrega, y la factura queda esperando a que alguien cruce papeles. Lo que no se factura a tiempo se cobra tarde o no se cobra.
Combustible, peajes, viáticos y mantenimiento cargados al despacho que los generó, no al montón del mes.
Con un ruteador propio que corre dentro de su servidor. Las coordenadas de sus vehículos no salen de ahí.
Documentos, vencimientos de SOAT y técnico-mecánica, y qué vehículo está disponible hoy.
Quién recibió, a qué hora, con qué novedad y con qué fotografía, cargada desde el celular del conductor.
Se ve cuál cliente paga lo que cuesta atenderlo y cuál viene saliendo en rojo desde hace rato.
Lo entregado se factura, y lo facturado se cobra. Sin cruzar papeles a mano al final del mes.
Los datos de transporte están repartidos entre planillas, el celular del conductor y la memoria del despachador. Primero hay que verlos moverse.
Acompañamos un viaje real de principio a fin, para ver qué se anota, en qué papel y quién lo hace.
Vehículos, conductores y las rutas que ya hacen, con sus distancias medidas por carretera y no estimadas.
Primero ordenar y costear los viajes. La cartera y los informes de rentabilidad entran cuando el despacho ya corre solo.
Comparamos lo que el sistema dice que costó cada viaje contra lo que de verdad se pagó. Ahí se ve si el modelo quedó bien.
Con un ruteador de carretera que instalamos dentro de su propio servidor, con el mapa de Colombia. No consulta un servicio externo, así que las ubicaciones de sus vehículos y sus clientes no salen de su máquina.
No para empezar. La aplicación del conductor reporta la posición desde su propio teléfono. Si más adelante quiere equipos dedicados, el sistema se conecta con ellos.
No. Se abre en el navegador del teléfono con un enlace. Eso importa porque los conductores cambian y no se puede depender de que cada uno instale y configure una aplicación.
La primera conversación no cuesta nada y de ahí sale un alcance claro. Escoja por dónde prefiere hablar.